Defensa de la (in)competencia.

Hace unos días, la canciller alemana, Angela Merkel, hizo unas declaraciones en las cuales avanzaba la posibilidad de que Google se esté convirtiendo en un monopolio y pueda empezar a ser perseguido tal y como lleva haciéndose con Microsoft desde los años 90.

Estas declaraciones, en un mundo atento a las oportunidades, tanto buenas como malas, han propiciado inmediatamente una pequeña ola de demandas contra Google  que, interpuestas por editores alemanes, Microsoft y Eurocities, son tan absurdas e injustas como las recibidas desde hace décadas contra la misma Microsoft (qué paradoja) y que, finalmente, han transformado aquella gran empresa de los años 90 a lo que es hoy en día.

Llueve ya no sólo sobre mojado, sino sobre las cabezas de algunos de quienes han provocado la tormenta. No en vano, Google, cargó hace algo más de un año contra Microsoft por supuestas prácticas monopolísticas (de nuevo) al vender su navegador, Internet Explorer, junto con los sistemas operativos (XP, Vista o 7) y ahora es ésta la que carga contra aquella.

También la Comisión Europea se subió al carro de la protección extravagante de la competencia con una denuncia aún más curiosa que prohibía comercializar el reproductor de audio y vídeo de Microsoft (Windows Media Player), alegando que, con la compra del sistema operativo, se estaba forzando a los usuarios a adquirir un producto que podían adquirir por separado. El resultado, una denuncia de 497 millones de euros (la mayor multa de la historia de Europa) y la comercialización, por parte de Microsoft de un sistema operativo, el XP N que no conocía nadie y que no incorporaba el WMP. Así se explica que sólo obtuviese unas ventas del 0,005% del total. Evidentemente ni mayoristas, ni minoristas ni usuarios estaban interesados en adquirir un software insuficiente y su respuesta fue, sencillamente, no comprarlo para implementarlo en sus equipos.

Resulta palmario que las denuncias eran innecesarias dado que, finalmente los usuarios se posicionaron claramente prefiriendo Windows con todas las aplicaciones gratuitas máxime si se tiene en cuenta que Windows NO IMPIDE la descarga de otros navegadores o de otros reproductores de audio-vídeo. Simplemente están ahí, se usan si se desea y se desechan si no cumplen con las expectativas. Punto. Por otro lado, también era absurdo recurrir a tribunales de defensa de la competencia para denunciar lo que, en esencia eran incumplimientos contractuales privados (publicidad) o disfunciones provocadas por modelos de negocio en desuso (caso de Eurocities contra Google-Maps).

Cierto es que, Internet Explorer no es el mejor navegador posible y que ha llegado hasta dónde está gracias a su venta conjunta con cada versión de los sistemas operativos de Microsoft, de eso no hay duda, pero no es menos cierto que desde 2004 no para de perder cuota de mercado frente a Firefox o el más reciente Chrome, por lo que resulta evidente que los usuarios de Explorer que lo consideran inferior a otros productos (como es mi caso) lo abandonen por otros de mayor calidad o rendimiento, y lo mismo puede decirse de Windows Media Player con respecto a los cientos de reproductores que pululan por la red, muchos de ellos gratuitos.

Pero claro, quien tira la piedra corre el riesgo de ser acusado o, cuando menos, señalado y, también puede afirmarse que GMail, pese a ser un buen servicio de correo electrónico, no habría llegado dónde está sin la ayuda del navegador de Google.

Así que, una de las conclusiones que saco de este embrollo, es que todo se ha distorsionado y que los burócratas y los espabilaos de las compañías de la competencia han tratado de presentar a Microsoft como una compañía que, desde su posición de predominio con respecto al resto de competidores del mercado, trataba de colarnos sus productos como fuese y creo que, en realidad, la política de ventas de Microsoft, desde la aparición de Windows no es sino una estrategia empresarial basada en ofrecer un producto final listo para ser usado en un ordenador. Esto no es, ni más ni menos lo mismo que hizo Apple en los años ochenta cuando revolucionó el mercado con sus ordenadores, de entorno visual e intuitivo, fáciles de manejar y listos para usar. Gracias a esta estrategia consiguió vender millones de unidades en todo el mundo hasta que apareció Microsoft Windows que, como es lógico, se sirvió de la ya entonces poderosa estructura de la empresa de Redmond, conseguida gracias a su producto estrella, el sistema operativo MS-DOS para lanzar este nuevo producto al mercado.

Y así llegamos al día de hoy, en el que, por ofrecer productos GRATUITOS como Chrome, Wave, Buzz, Maps, GMail, Blogger y el resto de aplicaciones de software a través de su buscador, Google se ve en la posición del cazador cazado y es más que probable que las denuncias por prácticas monopolísticas comiencen a proliferar entorno a la empresa de Page y Brin, quienes asistirán así a la cruel paradoja de ver como la táctica de denunciar a otras empresas para ganar cuota de mercado en los tribunales y despachos (a base de denuncias) en lugar de hacerlo gracias a la satisfacción del cliente, se vuelve contra ellos.

Si finalmente prosperan las demandas contra Google, el resultado será tan delirante como el ocurrido con Microsoft, es decir, la compañía se verá obligada a eliminar en su buscador cualquier tipo de publicidad y conexión al resto de sus productos. Si tenemos en cuenta que, en general el software  de Google es gratuito y de una más que aceptable calidad, no hay que ser un lince para concluir que los perjudicados seremos los de siempre, es decir, los consumidores que, en cambio, obtendremos la satisfacción de la salvaguarda de la competencia y de modelos de negocio anacrónicos por existir productos mejores y más baratos.

Euro-cities podrá seguir vendiéndonos mapas que hasta ahora podíamos conseguir legal y gratuitamente gracias a Google-Maps, los editores de periódicos conseguirán los mismos ingresos, aunque consigan que Google reduzca sus ingresos por este concepto, mientras observan complacidos que los resultados de las búsquedas de Google apunte, en un porcentaje muy elevado, a sus contenidos. Negocio torticero, pero redondo que, gracias a las sucesivas políticas legislativas anti-monopolio, han conseguido que las mejores empresas, las tecnológicamente más avanzadas e innovadoras del mercado desaparezcan por motivos no económicos, fagocitadas por otras, más mediocres que buscan en tribunales y despachos de políticos y burócratas su propio beneficio a costa del consumidor.

Pero eso no parece importarle a nadie.

Descarga en .PDF “Defensa de la (in)compentencia”.

Comentarios a la entrada: (5)

Angelmarzo 3rd, 2010 at 20:18

Pues a mi me parece que mocosoft abusa de su posición,de los millones que tiene y que no se puede hacer lo que hace,porque mira que windows es malo y las alternativas como linux son impecables.

Andonimarzo 5th, 2010 at 17:36

Bueno, el abuso de Microsoft es relativo.

Simplemente tiene un software que funciona y que a la gran mayoría de los usuarios les sirve y pueden instalar y configurar cosas sin demasiada dificultad, aunque no tengan ni idea de cosas tan básicas como que es un fichero, como se copian, como se crean carpetas, etc…

Hoy en día (y lo se por experiencia) la gran mayoría de los usuarios (yo diría que más del 60-70%) son de este tipo. Totalmente analfabetos informáticamente hablando.

Y Windows aguanta … (a pesar de todo lo que le hacen). Si se compran una impresora, un escáner, o una cámara de fotos en el supermercado de la esquina, lo instalan y les funciona.

La gente usa mayoritariamente Windows porque marcha. Cuando Microsoft saca una “castaña” como el Windows Vista o en su día el Windows Millenium. Los propios distribuidores y usuarios ya se encargan de no instalarlo para evitar problemas.

Lo que no llego a entender es a la gente “anti…”. AntiWindows, antiMac, antiLinux, antitaurino, etc…

Cada uno tiene la libertad de elegir el software que utiliza y eso va a más día a día.
Afortunadamente disponemos de un número creciente de programas gratuitos que además en muchos casos son mejores que los de pago.

Lo que no podemos pretender es que la gente “compre mis tomates” solo porque yo le pongo una denuncia por monopolio al mayor cultivador de tomates del planeta y le obligo a venderlos en paquetes de 3 en 3 y en una caja naranja.

Si yo quiero que la gente compre mis tomates, tendré que producirlos de mejor calidad y poder ofertarlos a un precio competitivo.

Parece que ahora todas las empresas con gran éxito empresarial tienen que ser calificadas como monopolios.

Ah…
Y Linux también se cuelga, da problemas y deja de funcionar “misteriosamente”.

Sino que le dejen un ordenador con Linux a unos cuantos que yo me sé. Tengo claro que en un par de días ya ni les arranca. (Todo software puede funcionar bien o mal, solo depende de los dedos y manos del que lo usa).

Javimarzo 5th, 2010 at 23:15

Toda la razón Andoni, pero recuerda que estamos en la era de los “críticos” y con tal de ir gratuitamente contra corriente todo vale. Además, si dices que usas Linux quedas como un ingeniero y si dices que usas Windows como un patán y, ciertamente, ni lo uno ni lo otro.

Nos guste o no, Microsoft ha llegado hasta dónde está porque sus productos se venden, y si se venden es porque responden a las expectativas del cliente. El mercado es sabio y el que quiera ir de snob, pues que vaya.

Ultimamente me hice “ilusiones de pan tierno” con el Open Office que traía mi nuevo notebook y, al final, aborrecido con las compatibilidades y otras mandangas y después de unos cuantos berrinches (uno de ellos gordo), decidí que volvia con Office y punto pelota. Ni una queja oyes…

Aticusmarzo 6th, 2010 at 9:31

A mi me gustaría poder usar linux. Alguien puede orientarme?

Javimarzo 8th, 2010 at 0:10

Lo siento Aticus, pero para obtener una respuesta adecuada deberás dirigirte a webs y blogs especializados en ese sistema operativo. Gracias, de todas formas, por participar.

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