Internet, Alierta y su señorío.
Enrique Dans da cuenta desde su blog y su columna de Expansión de las declaraciones del presidente de Telefónica, César Alierta hace unos días en el hotel Ercilla de Bilbao en las cuales echa por tierra la teoría de la neutralidad en la red, expone bien a las claras su postura prepotente acerca de la titularidad de los contenidos que circulan por ella y se reafirma, de paso, en un papel que trae a mi memoria lo estudiado acerca de la formación de los señoríos en la España reconquistadora de los siglos IX y X.
Al igual que en esa época, las grandes propiedades latifundistas se crearon a base de mercedes u honores que sus reyes contemporáneos les otorgaban por diferentes motivos, creando así, alrededor de unas primigenias heredades, impresionantes latifundios en los cuales, el señor lo era en toda la amplitud de la palabra, puesto administraba justicia, controlaba la economía, la tierra, el ganado y las personas que en ellos habitaban que, además de trabajar para él, debían satisfacer no pocas gabelas a quien les trataba como objetos.
Telefónica, nació como empresa en 1924 y hasta su privatización en 1992 desarrolló gran parte de su potentísima infraestructura gracias a la financiación estatal de los sucesivos gobiernos, como una empresa pública más, lo cual le permitió plantarse en el boom de las telecomunicaciones en una posición de absoluta superioridad con respecto al resto de operadoras, tanto nacionales como foráneas que, con ocasión de la implementación y auge de la tecnología móvil, supusieron la segunda gran explosión de las telecomunicaciones del presente siglo. Un señorío predominante, dueño de las redes e infraestructuras al que tanto particulares, empresas y resto de operadores debían pagar por usar sus servicios.
Y como el que sale con ventaja suele conservarla, así llegamos hasta nuestros días contemplando como esa ventaja no sólo se ha mantenido sino que, gracias a las mercedes concedidas por los virreyes de los países dónde Telefónica se ha establecido, la ventaja ha aumentado.
Hete aquí que, gracias a esa posición predominante de la empresa, su presidente, César Alierta está crecido y se ha lanzado a meter los morros en la neutralidad de Internet, que básicamente explicado se trata de la garantía, por parte del operador de que, voy a obtener la velocidad de transferencia que tengo contratada independientemente de los contenidos que pongo en circulación.
Es decir, que la riqueza que yo obtenga gracias esos contenidos generados en la red no puede ser un factor a tener en cuenta por parte de ninguna operadora a la hora de facturar mi uso de sus redes. Pago por la utilización de un ancho de banda determinado, al igual que el usuario final paga por el acceso y la conexión Internet y punto. El ISP es quién nos pone en contacto a través de su infraestructura y pretender hacer negocio, además, con los contenidos, es un disparate propio de quienes, desconociendo las más elementales reglas de la economía de mercado, sólo pretenden enriquecerse (aún más en este caso) gracias a su posición predominante y al acicate que siempre supone el ansia de ganar más y más plata.
Pues eso es, ni más ni menos lo que el señor Alierta pretende y así lo dejó bien claro en una conferencia en la que exhibió unas formas más que cuestionables y en la que nos puso al corriente de sus maquinaciones para alterar el precio de las cosas.
Alierta, que ya cobra por el acceso de clientes y proveedores, pretende ahora cobrar un canon (que palabra tan famosa) en función de la riqueza que generen los contenidos que las empresas ponen en circulación a través de la red.
Si yo fabrico, por ejemplo, lámparas y necesito un camión que me las transporte desde mi fábrica hasta el punto de venta, pagaré por ese transporte un precio establecido que el dueño del camión establecerá en función de diversos factores (distancia, precio del combustible, etc…). En esos factores no puede entrar la mayor o menor ganancia que yo obtenga de la venta de las lámparas. Son negocios distintos, uno fabrica y vende un producto determinado y otro lo transporta, pretender mezclarlo sólo supone oscurecer el panorama, encarecer los productos y desvirtuar la economía de mercado.
Por lo tanto, volviendo al tema de los contenidos en Internet, es fácil prever como de ahí a priorizar el tráfico en función del pago hay un paso y de ahí a generar contenidos de manera monopolística, desplazando a las propias empresas, hay un paso y medio.
De ahí a cargarse la red a base de zancadillas y ganancias medioplazistas no hay nada.
Descarga en .PDF “Internet, Alierta y su señorío”.


















Reinaldo Rodríguez, Presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones ha realizado unas declaraciones en Expansión en los que afirma que empresas como Google no tienen porqué compartir sus ingresos con Telefónica.
+ info en el enlace http://www.expansion.com/2010/04/06/empresas/telecomunicaciones/1270588927.html