Víctimas de risa.
La conferencia de prensa que José Miguel Monzón (a quién él mismo y sus acólitos gustan de llamar El Gran Wyoming) ha dado a propósito de la campaña y contracampaña mediática llevada a cabo como consecuencia de la agresión del periodista de Telemadrid Hermann Tertsch es como para descojonarse de la risa.
Y no es que la conferencia me haya parecido graciosa o que yo vaya ahora a entrar en qué fue antes, si el huevo o la gallina, si las declaraciones del Tertsch en su programa o los vídeos de Wyoming en el suyo ridiculizando (según él) al primero pero lo que si opino es que esto que está haciendo Monzón es un claro ejemplo de defensa a base de ataques que, en su persona, tienen muy poca credibilidad pero que, durante décadas ha sido la mejor y más fértil estrategia de la ideología izquierdista. Caña, caña y caña.
La cuestión es sencilla y así me gustaría explicársela a Wyoming si tuviera la oportunidad, que no creo…
Cuando se es un cómico polémico, con una trayectoria como la suya, trufada de programas fracasados, aunque de buena calidad, al César lo que es del César, cuando sus ideas y opiniones políticas y la forma tan particular que tiene de expresarlas le ha dado más de dos disgustos en forma de despidos y salidas por la puerta de atrás de alguna que otra televisión, cuando en la actualidad desarrolla su particular visión de la vida y la política en una cadena situada clara e ideológicamente en el punto opuesto a la derecha (digamos en la ultraizquierda sin ambages), a la cual ataca y ridiculiza permanentemente desde su púlpito casi diario, con evidente saña, rencor y mala leche, se está expuesto a que incluso la derecha más moderada reaccione y levante la voz contra él. Esto pasa, querido Wyoming son gajes del oficio y es como la gripe, un poco de reposo y ya está. No es necesario saltar cuan tigre herido, máxime cuando tú mismo has dicho que el lance y el trance no son culpa de tus cómicos actos, lo cual hace innecesaria toda una rueda de prensa para justificar algo en lo que tú (y según tú) ni pinchas ni cortas.
Y cuando esto sucede (lo de la derecha moderada y mosqueada) su continuo y peripatético discurso ante las críticas se basa como ahora, en el recuso a los viejos tópicos de que era una broma, es un programa de humor, tengo derecho a usar mi libertad de expresión. Al mismo tiempo, observe el avezado lector que es esa libertad de expresión la que, extrañamente, después intenta acallar a voces y ruedas de prensa dirigidas contra quienes opinan sobre sus desvaríos. Curioso.
Sea como fuere y, repito, sin entrar en el fondo de la cuestión, a Wyoming le ha debido parecer más grave el tema, de las declaraciones de Esperanza Aguirre que el de la propia agresión de Tertsch puesto que ha decidido cargar incluso contra la Presidenta de la Comunidad de Madrid, a quién tacha de querer poner fin a su carrera como humorista, y quizás así debería ser…
Quizás debería ser el propio Wyoming el que se plantease abandonar una carrera de cómico o humorista en un momento en el que, su pérdida de sentido del humor y su estrecha visión de la realidad son tan palmarios que le lanzan al ataque contra aquellos a quién él, de manera sangrante, feroz y permanente insulta, menosprecia, ridiculiza y ningunea desde su púlpito por el mero hecho de responder a unas acusaciones que aquellos consideran injustas y, en fin, a su derecho de réplica.
Está claro que a este hombre, en el fondo, le está fallando el sentido del humor.
¿O será que la rueda de prensa al final era un monólogo de humor y nos la ha metido doblada a todos como con el asunto del vídeo de la becaria a costa de reírse de la derecha y ganar audiencia…?. No sé.
En fin, pinchando aquí podeis acceder a la rueda de prensa, sacad las concluisones que Dios os dé a entender.
Descarga en .PFD “Victimas de la risa”


















